Por VICETE DE LA MATAEstoy muy feliz porque Independiente se merecía tener un estadio de esta magnitud. Es una belleza, a la altura de los mejores del mundo. Y la felicidad es doble porque en momentos tan importantes como estos se me viene a la mente el recuerdo de mi viejo. Cuando era chico, él me hablaba mucho del estadio, siempre estuvo enamorado de la cancha del Rojo, la amaba. Siempre me contaba que cuando era jugador, pudo haberse comprado un auto de 700 pesos, pero él prefería tomarse el colectivo 12, se bajaba el puente Barracas y se iba caminando hasta el viejo estadio. Para él, caminar por el barrio y llegar al estadio eran algo más que especial.Cuando era pibe, y caminábamos por Alsina, con mi madre nos quedábamos una cuadra atrás: mi viejo iba rodeado por cientos de hinchas que le cantaban: "Adónde va la gente, va a ver a Don Vicente". La verdad es que siento orgullo de que Independiente tenga un estadio así. No es fácil lo que han hecho en un momento de crisis. Ahora, habrá que armar un equipo que esté a la altura de la cancha: competitivo, de jerarquía, que luche por cosas importantes, que vuelva a poner al club en los primeros lugares del fútbol mundial.
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