jueves, 6 de agosto de 2009

SOMOS LA ULTIMA OPCION

Cuando finalizó el torneo anterior, el presidente Julio Comparada manifestó: “Para el apertura van a llegar al club, tres o cuatro refuerzos de jerarquía, referentes. Esos que se ponen la camiseta y juegan solos”. Luego de la venta de Montenegro al América de México el mandamás rojo dijo:”Con la plata en la mano se negocia mejor”. Ahora bien, ¿dónde están los refuerzos que prometió? ¿Qué se hizo con el dinero que ingresó por el Rolfi? ¿Por qué realmente nadie quiere venir a Independiente? ¿Por qué esos jugadores que tanto queremos en el plantel se van a otros clubes?
El Tolo me imagino que por estas horas debe estar más que preocupado por la “no” llegada de los jugadores que solicitó. Tan solo pidió hombres de peso, de experiencia y no le cumplieron. Está reclamando a gritos por un dos, un delantero y un volante y si la dirigencia no hace el esfuerzo necesario, se las tendrá que arreglar con los que llegaron y con muchos pibes. Los chicos que llegaron cuentan con ganas, la mayoría tienen experiencia pero ninguno de ellos hace pensar que puedan ponerse el equipo al hombro, sacar la cara en las difíciles, pegar tres gritos en el vestuario para cambiar la historia o para plantarse al referí en ciertas situaciones.
La pregunta que se hacen todos es ¿por qué somos la última opción? Y la respuesta es muy simple: porque desde hace mucho tiempo dejamos de ser una institución confiable, seria, correcta, con proyectos firmes, sólidos. Hoy todos los jugadores optan por jugar en otros clubes. Prefieren asegurarse que les paguen a fin de mes, que los cheques no le reboten, que al club donde vayan tenga un proyecto a futuro, pero por sobre todo que le cumplan con lo que le prometen. Esta situación es triste pero real y habla muy mal de la dirigencia.
Otra vez, como tantas, se nombraron a muchos jugadores que iban a vestir la camiseta del rojo, pero como siempre todo quedó en la nada. Sonaron Insúa, Cristian Giménez, Figueroa, Vuoso, Fuertes, De Federico, Hauche, Salcedo y muchos más. Todos optaron por quedarse donde estaban o ir a otro club. Pero lo más llamativo de todo es que, palabra de los protagonistas, a ellos ni a sus representantes, nunca nadie los llamó. Entonces, ¿quién miente? ¿Hicieron el esfuerzo necesario para contratarlos? ¿Tenían realmente ganas éstos jugadores de llegar al club?
Ante varias propuestas de trabajo la última posibilidad siempre era Independiente. Y este presente es producto de malas administraciones, de dirigentes que no son creíbles, de la falta de respeto constante hacia los jugadores, de prometer cosas que nunca se van a cumplir y de la decadencia del club que año tras año se fue acrecentando.
Antes, cualquiera se moría de ganas por vestir la casaca roja. Porque eso era sinónimo de grandeza, prestigio, renombre, respeto. Pero hoy todo eso se fue perdiendo con el transcurso del tiempo, lamentablemente. Los representantes lo piensan varias veces antes de llegar a un acuerdo con el club y cerrar un buen negocio para sus representados. Es que motivos para desconfiar, sobran.
Queda claro que los refuerzos que llegaron, si bien tuvieron el sí del técnico, no son los que él esperaba. Mucho menos los hinchas. Es cierto que hay una crisis económica mundial y el fútbol no está ajeno a esa realidad. Pero los dirigentes en lugar de prometer cosas imposibles, deberían ser más realistas y no jugar con la ilusión de la gente.
Si llegan a último momento los refuerzos de jerarquía que tanto se necesitan, bienvenido sean. Sino, habrá que conformarse con lo que hay y respaldar más que nunca a los chicos del club, que desde hace mucho tiempo vienen pidiendo un lugar en primera. Ellos, seguramente dejarán todo por la camiseta, al igual que los tres que arribaron y tratarán de llevar a lo más alto a Independiente.
No será fácil este torneo. El promedio acecha y el fantasma del descenso merodea por los pasillos. Sólo habrá que tener fe y esperar que las cosas salgan lo mejor posible. Todos se juegan cosas muy importantes de cara al futuro. Está más que claro que el Rojo, en este Apertura, será toda una incógnita. Sólo hay una cuestión que es muy evidente y duele muchísimo: somos la última opción.

César Cáceres para La Visera 5/8/09

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