miércoles, 23 de septiembre de 2009

APLAUSOS Y MAS APLAUSOS


Por CESAR CACERES

Hacía mucho tiempo que Independiente no se retiraba del campo de juego, en el primer tiempo y al final del partido, tan aplaudido y ovacionado por su gente como ocurrió el último sábado frente a Vélez. Es que el equipo volvió a ser ese que tanto queremos y pedimos desde hace un largo tiempo y la gente lo reconoció. Garra, entrega, sacrificio, solidaridad, compromiso, empuje, ganas y fútbol hicieron que Independiente vuelva a ser Independiente.
El rojo tuvo un gran partido y lo pasó por arriba al conjunto de Liniers casi todo el cotejo. Desde el primer minuto, tomó la iniciativa, se adueñó del balón, del campo de juego y no lo dejó pensar, ejecutar, crear y ser protagonista al equipo conducido por Gareca. Los dirigidos por el “Tolo” salieron con otra predisposición, mentalidad, confianza y así volvieron a demostrar y demostrarse que jugando así se puede pelear el campeonato y no son menos que nadie.
Hubo un gran juego colectivo en todas las líneas y muy buenas tareas individuales empezando por Gabbarini, quien tuvo una gran noche y no sintió la presión del debut en el arco rojo. Los centrales, muy bien de arriba y abajo, sacando todas las pelotas y en varias ocasiones salieron con la pelota al piso. Galeano, en otra gran tarea del juvenil, se afianza cada vez más en la defensa.
Lucas Mareque, después de mucho tiempo, volvió a tener una gran actuación. La pidió siempre, no tiró pelotazos a cualquier lado y fue salida constante. Marcó, quitó y se proyecto con criterio cada vez que fue necesario.
En el mediocampo hubo grandes sociedades y un muy buen funcionamiento colectivo. Otra gran noche de Acevedo, que esta vez jugó como único cinco y se sintió más suelto y dueño del círculo central. Busse y Mancuello se cansaron de ir y volver una y otra vez, recuperando pelotas y haciendo muy bien los relevos cada vez que los laterales subían al ataque. Otro que se lo vio muy bien, física y técnicamente fue Piatti, que distribuyó con mucho criterio el balón y llevó al equipo adelante. Ojalá que mantenga este nivel ya que se espera mucho de él. Llamativamente fue reemplazado en el segundo tiempo por Patricio Rodríguez.
Los delanteros no tuvieron una buena noche pero siempre obligaron y generaron peligro. Nunca se dieron por vencido y lucharon cada pelota.
En el primer tiempo, Independiente debió irse al descanso por tres tantos de diferencia, pero como dice el refrán “los goles no se merecen, los goles se hacen”. La gran actuación de Montoya y la poca eficacia para convertir, hicieron que el partido estuviera empatado.
En el complemento, Vélez aprovechó diez minutos de distracción y se puso dos tantos arriba. En otro momento, en un momento así el plantel se caía pero esta vez sacó pecho y fue al frente. Con carácter, empuje, vergüenza deportiva y ganas logró empatar el encuentro y hasta pudo ganarlo de no ser por la notable noche del arquero rival. Vélez estaba desaparecido en la cancha.
A Gallego le critico la salida de Piatti quien venía teniendo una muy buena tarea y era el líder del equipo, increíblemente sustituido por Patricio Rodríguez que no aportó nada al juego. Pero acertó, una vez más, con la inclusión de Martín Gómez que con su velocidad, se cansó de ganarle la espalda a Papa. Además, fue quien envió el centro para que Silvera convirtiera el gol del descuento. El “pelado” es una muy buena opción para los segundos tiempos, porque con su velocidad y técnica desacomoda a toda la defensa rival.
Independiente debió llevarse los tres puntos pero se tuvo que conformar con el empate, que no está mal si nos fijamos quien era el rival, pero por como se desarrolló el cotejo y por ser ampliamente superior, uno se queda con un sabor agridulce.
Manteniendo este nivel queda claro que el rojo no es menos que ninguno y si se dan algunos resultados podemos pelear el campeonato. Gallego parece haber recobrado la memoria del buen juego y el paladar del hincha. Así, de esta manera se debe salir a jugar en todas las canchas y contra todos los rivales. Los jugadores deben darse cuenta que hay material, que depende solamente de ellos y que manteniendo esta mentalidad ganadora son serios candidatos.
Ahora se viene el Racing. Es el partido más esperado por el simpatizante del rojo. El cuerpo técnico y los jugadores lo saben. Se llega como candidato pero los clásicos son aparte y hay que jugarlos. Hay que dejar la vida en cada pelota, jugarlo con el corazón pero también con la cabeza. Si mantienen este nivel seguro se llevarán la victoria. Ojalá que así sea y que el domingo después del partido, volvamos a despedir de pie y con aplausos al equipo, como el último sábado.

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