domingo, 30 de agosto de 2009

PALPITANDO LA PREVIA


Falta ya muy poco para que, luego de 9 meses de frustraciones, Independiente salga a la cancha en busca de una victoria como visitante. El dato, inapelable y rotundo, preocupa. Desde el 22 de noviembre de 2008, cuando un zapatazo del "Toti" Ríos desequilibrara sobre la hora la paridad ante los Canallas y pusiera el 2-1 definitivo, que las performances Rojas en calidad de visita han sido de lo peor que hemos visto, o más bien sufrido, en mucho tiempo. Y no meramente por los magros resultados obtenidos, claro está. Duras y frecuentes goleadas, desde entonces, nos han sacudido como verdaderos "mazazos": entre el oprobioso y tristemente recordado 1-4 ante San Lorenzo, que fue el último partido jugado por Independiente como visitante en el Apertura 2008, y el bochornoso y casi indigerible 0-5 ante Banfield, en la decimoséptima fecha del Clausura 2009, nuestro equipo fue vapuleado por San Martín de Tucumán (0-3), Gimnasia y Esgrima de Jujuy (1-4) y Lanús (1-5), sin contar otras claras derrotas que bien pudieron haber concluido con una diferencia mucho más abultada.

Por eso, en el partido de hoy hay realmente mucho en juego. Es el momento indicado para comenzar a revertir una historia que parece interminable, para dar vuelta una racha ciertamente nefasta que está muy lejos de ser un producto de la mala suerte -ya que ni las cábalas ganan partidos, ni la yeta hace que se pierdan (y mucho menos cuando la derrota es catastrófica). La gente se ilusiona, pues entiende que hay con qué. Tiene confianza en Gallego, y en que logre inyectarle al plantel su espíritu ganador, pero también deposita sus fichas en jugadores como Matheu (que supo pasar meritoriamente del silbido al aplauso) y Silvera (quien también, luego de ser discutido en un comienzo, se lució como goleador del equipo que, liderado por el Tolo, nos diera la última gran satisfacción a nivel local al obtener, con plena justicia y pasajes de altísimo vuelo, el Apertura 2002).

Pero para ello, creo, hay que trabajar mucho y hablar menos. Lo menos posible. Como dicen las abuelas: "el horno no está para bollos". Las declaraciones rimbonbantes no ayudan, no motivan, no cargan las pilas: simplemente presionan, y más en el contexto que acabamos de describir. Gallegó tomó conciencia de ello y por eso, pasado el fastidio por la derrota ante Newell's, rubricado por la afirmación de que una victoria ante el Decano habría de ser el inicio de una imparable seguidilla de triunfos, bajó bastante los decibeles y manifestó su respeto por el rival, cristalizado en el 4-4-2 con que saldrá a enfrentarlo.

Claro que, más allá del esquema, habrá que ver cuál será la actitud que tendrá Independiente. Si se "morderá" en todo el terreno, como ocurrió en buena parte del match ante la Lepra, si lo hecho en la pretemporada se evidencia en un buen estado físico (que será, más que nunca, decisivo, dado el calor veraniego que está haciendo en Tucumán), y si, por supuesto, los jugadores se recuperan anímicamente del golpe recibido una semana atrás y logran ir dando forma a un juego colectivo que, aunque mínimamente, vaya aproximándose a lo que la tradición Roja manda.

¿Estarán Silvera y Piatti para rendir ya en la segunda fecha a la altura de lo que el hincha espera de ellos? ¿Podrá "Patito" Rodríguez evitar el "pasarse de rosca" y, con mayor serenidad, aportar la creación y el desequilibrio que tanto necesitamos en tres cuartos de cancha? ¿Sumará Gandín, a su sacrificio y lectura del juego, algo más de velocidad y contundencia? ¿Se afianzará Acevedo como "patrón" del mediocampo y logrará, por fin, Godoy, demostrar que es justificada la confianza que Gallego sigue depositando en él? ¿Cómo será el retorno de Matheu? ¿Tendrá su "revancha" Galeano? ¿Lograremos frenar los avances rivales a través de los laterales, que cumplieron, el otro día, tanto Vella (especialmente en el primer tiempo) como Mareque (al que se lo vio más sólido y más comprometido con la labor defensiva) una labor aceptable? ¿Mejorará Navarro, un gran atajador bajo los tres palos, en lo que respecta al juego aéreo?

Todos estos interrogantes tendrán su respuesta en apenas un par de horas. Ojalá que afirmativamente. ¡Vamos, Rojo, por la victoria en Tucumán!



Juan Manuel Spinelli

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