Dicen que del amor al odio hay sólo un paso, y viceversa. Y ayer quedó absolutamente en claro que esa sentencia popular es más correcta de lo que se pensaba, y que se aplica para todo.Odio. La relación no venía para nada bien. Antes de que arrancara el partido, los hinchas de Independiente se habían tomado el tiempo de colgar las banderas al revés (en clara señal de protesta) y de poner algunos trapos bastante raros junto al banco de los suplentes: "Háganse cargo, esto es Independiente"; "CD: sin cancha, sin equipo, ¿seguimos creciendo?"; y un tercero que tenía la imagen de un balde con una calavera, un lampazo y la palabra "Limpieza". Sí, parecía que iba a ser una tarde brava para los del Rojo. Es más, cuando Gallego salió a la cancha y vio eso se quedó estático. Y como si todo esto fuera poco, a los seis minutos del primer tiempo, la gente ya estaba cantando: "Jugadores, la c... de su madre, a ver si ponen huevo, que no juegan con nadie". El hit de las últimas tres fechas, todas derrotas. Pero, ocho minutos después, Montenegro y su 1-0 hicieron callar a la gente.¿Reconciliación? Quizá fue el pie del Rolfi y el blooper del arquero de Central en el 1-0, pero en el arranque del segundo tiempo, si bien había muchas más banderas puestas al revés, ya no estaban las dos más ácidas, las mismas que flanqueaban el banco y hablaban de la limpieza y de la categoría del club. Claro que a los 16', el 2-0 del Rolfi empezó a descongelar el corazón de la popu. Y ahí se oyó un "dale Rojo", acompañado del típico: "Ponga huevo Independiente, no le falles a tu hinchada, que es la que te sigue siempre, en las buenas y en las malas. Hay que alentar al campeón...".El 3-0 del 10 y de Independiente recompuso los lazos. Y hasta en la tribuna no sólo hubo ímpetu para cargar a los de Central (que ahora insultaban a sus jugadores) sino que terminaron coreando un "ooole"...
domingo, 31 de mayo de 2009
ODIO A LA MAÑANA, AMOR A LA TARDE
Dicen que del amor al odio hay sólo un paso, y viceversa. Y ayer quedó absolutamente en claro que esa sentencia popular es más correcta de lo que se pensaba, y que se aplica para todo.Odio. La relación no venía para nada bien. Antes de que arrancara el partido, los hinchas de Independiente se habían tomado el tiempo de colgar las banderas al revés (en clara señal de protesta) y de poner algunos trapos bastante raros junto al banco de los suplentes: "Háganse cargo, esto es Independiente"; "CD: sin cancha, sin equipo, ¿seguimos creciendo?"; y un tercero que tenía la imagen de un balde con una calavera, un lampazo y la palabra "Limpieza". Sí, parecía que iba a ser una tarde brava para los del Rojo. Es más, cuando Gallego salió a la cancha y vio eso se quedó estático. Y como si todo esto fuera poco, a los seis minutos del primer tiempo, la gente ya estaba cantando: "Jugadores, la c... de su madre, a ver si ponen huevo, que no juegan con nadie". El hit de las últimas tres fechas, todas derrotas. Pero, ocho minutos después, Montenegro y su 1-0 hicieron callar a la gente.¿Reconciliación? Quizá fue el pie del Rolfi y el blooper del arquero de Central en el 1-0, pero en el arranque del segundo tiempo, si bien había muchas más banderas puestas al revés, ya no estaban las dos más ácidas, las mismas que flanqueaban el banco y hablaban de la limpieza y de la categoría del club. Claro que a los 16', el 2-0 del Rolfi empezó a descongelar el corazón de la popu. Y ahí se oyó un "dale Rojo", acompañado del típico: "Ponga huevo Independiente, no le falles a tu hinchada, que es la que te sigue siempre, en las buenas y en las malas. Hay que alentar al campeón...".El 3-0 del 10 y de Independiente recompuso los lazos. Y hasta en la tribuna no sólo hubo ímpetu para cargar a los de Central (que ahora insultaban a sus jugadores) sino que terminaron coreando un "ooole"...
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