sábado, 28 de marzo de 2009

DIARIO POPULAR


Américo Rubén Gallego comenzó a escribir una nueva historia en Independiente. El mítico entrenador que llevó al Rojo derechito a la gloria en 2002 regresó cargado de expectativas y muchas ganas de dar pelea bien arriba. El Tolo se hará cargo del equipo el próximo lunes en el Hindú Club, ya avisó que habrá doble turno, y lo hará secundado de su ayudante de campo Juan Amador sánchez, y los profes Rubén Olivera y Daniel Díaz.Se hizo esperar pero finalmente llegó el día de la vuelta. Gran cantidad de medios esperaban la firma del Tolo, si hasta se hicieron presente periodistas mexicanos y de España. Está claro que de ahora en más la atmósfera en Independiente cambiará, será otra dimensión. El Tolo luce una figura muchísimo más esbelta, las canas dejan su rastro, las arrugas, pero lo que no cambió bajo ningún aspecto es su forma de ser y de pensar. El entrenador sostuvo que “la palabra es contento, estoy muy contento de volver porque la gente de Independiente me extrañó bastante y ya pasaron siete años de que salimos campeones con ese maravilloso equipo. En la Argentina hace cuatro años que no dirijo y pese a que hace cuatro años que no dirijo en Argentina leí varias notas en donde me dieron con un caño. Pero bueno esto es un desafío muy grande para mí pese a haber logrado muchas cosas como jugador y entrenador. Hay material importante en el plantel, estamos a cinco puntos y podemos apuntar más alto”.En tanto que encendió la llama del fuego sagrado al instante al sostener “ya saben mis jugadores que empiezan todo de cero y conocen mi personalidad, a mi me gusta pelear por la punta. Faltan muchas fechas y es prematuro sacar cuentas pero hay que trabajar y puede ser que con mi llegada varios periodistas y personas dejen los problemas de lado y sean más optimistas con Independiente. No tiene que haber más problemas. Yo banco a mis jugadores y los voy a defender a muerte”.


POR AHORA NO LIMPIA

Uno de los principales puntos que deberá pulir el entrenador es el numeroso plantel. “voy a ver los jugadores que tengo, quién se quiere ganar el puesto y yo me fijo en todo. Hay muchos jugadores porque hoy le tenés que hacer contrato porque sino se te van. Cuando estoy jugando cosas importante trabajo con un plantel reducido, pero ahora van a tener una oportunidad. Yo no me voy a desprender de ninguno si no los veo antes. Voy a poner al que mejor esté como en el 2002. Hay buen material y lo importante, y ojalá lo interpreten, que van a tener una chance todos. Espero que no la desperdicien”.Si se trata de presiones el Tolo la tiene demasiado clara. Exige por un lado pero sabe de que manera motivar a un plantel que viene un tanto golpeado. “No quiero defraudar a la gente porque sé que los hinchas confían en mí. Yo no me voy a conformar porque si estoy a cinco puntos quiero salir primero. Independiente es un grande y si alguno está bajoneado eso se va a charlar y le vamos a dar un ánimo importante para que recuperen la confianza. Me preguntan por el sistema pero no sé vamos a ver con qué nos encontramos y en base a eso lo vamos a armar”Antes de que asuma el Tolo, en Villa Domínico, Lucas Pusineri sostuvo que “con el tolo vuelven las alegrías, los asados y las exigencias. Aparte ya me dijo que tengo que correr más”. A lo que el entrenador agregó “mis jugadores ya saben que por más que hablen por televisión tienen que correr, tienen que correr y conmigo no hay vuelta atrás. Y tengo antecedentes porque he sacado jugadores a los veinte minutos. Así que si me quiere comprar por ahí Lucas va muerto”. El Tolo está de vuelta, intacto, recargado. Los hinchas esperan que vuelva a poner a Independiente donde se merece.

TEMA ESTADIO: EL TOLO LE METIO PRESION

Se sabe bien que el Tolo siempre está en todos los detalles y vaya si no le metió presión a Julio Comparada en lo referente al estadio. El propio presidente se encargó de ratificarlo en lo que fue la bienvenida oficial “era el momento adecuado para que regresara Gallego por todo lo que significa para Independiente y para el fútbol en la Argentina. Había como un viejo sueño de todos los hinchas de Independiente de que pudiera volver y por suerte se dio. Para describirlo nada mejor que contar una anécdota ya que ni bien terminamos de firmar los papeles nos dimos la mano y me preguntó “¿Qué día volvemos a jugar de local en nuestro estadio?” Y le prometimos que vamos a hacer todo lo posible para en el menor tiempo posible podamos estar jugando en el Libertadores de América”.


EL CAPITAN DE GALLEGO

Faltaba una fecha para que se cerrara el Apertura de 1994. Aquel River ya se había consagrado campeón y gozaba del 3-0 que le había regalado a Boca en la Bombonera, lo que provocó la renuncia del Flaco Menotti. Américo Rubén Gallego caminaba por las paredes. Era el técnico de ese River iluminado por Francescoli, pero su futuro inmediato era colaborar con Passarella en la Selección. En las entrañas del Monumental y a un par de días del último partido frente a Vélez, el Tolo nos dijo algunas palabras que después con los años volvería a repetir: “Yo soy un negro con suerte. A veces hay que encontrar un poquito la suerte. Y me parece que yo la encontré”.Siguió su camino profesional Gallego. Con Passarella en la Selección, de quien está distanciado hace varios años, y sin Passarella.Hoy, el hombre de 53 años vuelve con la intención de pegar otro sartenazo futbolero en Independiente. “Lo mío es el orden, la disciplina y el equilibrio”, decía hace casi 15 años, buscando pararse en la vereda de los técnicos que se consagran a los rigores de la táctica.Por aquel entonces su influencia directa era Passarella. Por eso sostenía: “A Menotti lo tuve exclusivamente en mi etapa de jugador. En cambio a Passarella yo lo vi trabajar cuando había abandonado el fútbol. Y no tengo problemas en afirmar que aprendí todo de Daniel. Por eso lo pongo por encima de los demás. Incluso de Menotti”.


UN VALOR AGREGADO

Ese reconocimiento absoluto hacia Passarella con el tiempo se fue moderando. Cuando se abrió del Kaiser después del Mundial de Francia (Passarella nunca se lo perdonó), Gallego comenzó a encontrar su identidad futbolística.“No quiero ser un eterno segundo toda la vida. Sé que arriesgo, porque si no me llama nadie voy a tener que laburar de cualquier cosa. Pero me gusta este desafío”, nos comentó el 31 de octubre de 1998 en un predio de canchas de césped sintético que regenteaba en Obras Sanitarias.Aunque no lo haya dicho ni ahora lo diga públicamente, Gallego se formó como hombre del fútbol a partir de la mirada de Menotti. Aquel Independiente campeón del Apertura de 2002 que en 19 partidos convirtió 48 goles había incorporado una idea de circulación, ritmo y ataque que era simétrica a la que siempre profesó Menotti.En su tránsito por la profesión de técnico, Gallego siempre buscó distinguirse. Y se distinguió armando equipos con un valor agregado innegable: iban al frente en serio. Con los laterales, con los volantes y proponiendo precisión en velocidad, como lo expresó Independiente en 2002, integrando actitud, potencia y notables variantes ofensivas.¿De qué factores depende Gallego para poner en marcha su proyecto? De los jugadores. Como dependen todos los técnicos. Sin excepciones. Los tuvo en calidad y cantidad en River durante las dos etapas en que fue entrenador. En Newell’s dispuso de menos riqueza técnica, pero sin sobrarle nada el equipo denunció vocación para quedarse con todo.Este es el capital de Gallego: la convicción que despierta en los equipos que conduce, aunque como saldo negativo se perfila su falta de continuidad en la obra encarada, como si con la conquista de un campeonato se bajara la persiana.“Soy un negro con suerte”, dijo entre sonrisas hace unos años buscando cierta complicidad. Ahora el hombre regresa. Habrá que ver hasta dónde llega. Aunque ya llegó unas cuantas veces.


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